Carnet profesional del Mercurio

Contribuidor@:

Margarita Alonso, geb. Navarro-Picó

Autor@

Sindicato profesional de empleados y obreros de "El Mercurio" S.A.P.

Tipo de documento

Documento período

1972

Lugar / Contexto

Valparaiso, Chile

Palabras claves del archivo

Narrativa

Desde 1972 pertenecía a la plantilla fija del diario «El Mercurio». Los cinco años de mi trabajo ahí son una parte muy importante de mi vida. Durante esa época hubo un cambio brusco en mi vida: el golpe de estado y el imprisionamiento de mi novio (ahora esposo) Tomás. Ese tiempo fue muy importante para mí, yo trabajaba con harto entusiasmo, me gustaba mucho lo que hacía, me interesaban todas las secciones diferentes de fotografía, de todo- Yo era correctora ya, también trabajé de compaginadora. Tenía mi novio y él siempre me llamaba a las 10 de la noche porque yo entraba a trabajar a las 7:30. Y hubo un tiempo antes del golpe militar a fines de julio, hubieron dos días que no me llamó, el tercer día suena el teléfono y todos gritan para mí y yo atiendo y escucho una voz lejana e inmediatamente se me encogió el corazón. Él me dice: «No te puedo hablar pero ven mañana a tal y tal parte.» Ya yo me quedé contenta de que él estaba bien. Al día siguiente por supuesto fui al lugar que me dijo, preguntando en el camino hacia donde él me había dicho, había controles de las fuerzas armadas y también de la marina. Me dicen: «Ahí mira la lista.» Luego me dicen: «No, aquí no, no tenemos ningún marino.» !No puede ser! El guardia me dice: «Quizás está allá arriba.» Y yo miro hacia arriba, era el cerro y me dice: «Allá, pero tiene que subir porque no hay buses.» Entonces yo me voy caminando, llego arriba y había unas torres y unos militares y yo miro hacia arriba y les digo lentico que yo quiero visitar, yo vengo a ver, y digo el nombre de él y él mira y al rato alguien abre el portón y a los diez minutos llega. Y yo digo: «Ay qué estás haciendo aquí?» Contenta yo, él me dice: «Tranquila, lo único: que no les digas nada a mi familia.» Era la prisión de los marinos. A él ya lo tomaron preso por ser en contra cuando dos meses antes del golpe estaban preparando para el luchar contra el mismo pueblo. Estaba preso hasta mayo de 1976 y durante ese tiempo yo hacía todos los trámites para quedar en contacto con él, le traía comida a la cárcel, todo con el sueldo del “Mercurio”. En ese sentido, este carnet simboliza la época dura – pero también importante, porque nos casamos – antes de la expulsión política de Chile, que nos llevó a Viena.